Otros mundos de ficción

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“Mi soledad es mía… tu soledad es de alguien más. Hecha por otra persona y entregada a ti. ¿No es eso interesante? Una soledad de segunda mano”.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Árbol y Literatura


Selección de títulos de libros en los que el árbol o el bosque es el protagonista o uno de los protagonistas. 
La tradición nórdica lo asocia con la vida y símbolo de la Navidad. 



Arbol y litera de Antonia Toscano Lopez






Feliz Navidad y feliz año 2020



Desde hace siglos
En la antigüedad, los germanos estaban convencidos de que tanto la Tierra como los Astros pendían de un árbol gigantesco, el Divino Idrasil o Árbol del Universo, cuyas raíces estaban en el infierno y su copa, en el cielo. Ellos, para celebrar el solsticio de invierno –que se da en esta época en el Hemisferio Norte-, decoraban un roble con antorchas y bailaban a su alrededor.
Alrededor del año 740, San Bonifacio –el evangelizador de Alemania e Inglaterra- derribó ese roble que representaba al Dios Odín y lo reemplazó por un pino, el símbolo del amor eterno de Dios. Este árbol fue adornado con manzanas (que para los cristianos representan las tentaciones) y velas (que simbolizaban la luz del mundo y la gracia divina). Al ser una especie perenne, el pino es el símbolo de la vida eterna. Además, su forma de triángulo representa a la Santísima Trinidad.
En la Edad Media, esta costumbre se expandió en todo el viejo mundo y, luego de la conquista, llegó a América.

El primer árbol de Navidad, decorado tal como lo conocemos en la actualidad, se vio en Alemania en 1605 y se utilizó para ambientar la festividad en una época de extremo frío. A partir de ese momento, comenzó su difusión: a España llegó en 1870, a Finlandia en 1800, y en el Castillo de Windsor –en Inglaterra- se vio por primera vez en 1841, de la mano del Príncipe Alberto, el esposo de la Reina Victoria.

La Navidad, tal y como la conocemos hoy en día, se basa en la tradición religiosa del nacimiento de Jesús, la visita de los reyes magos y los milagros hechos por Santa Claus (San Nicolás).
Sin embargo, las fiestas navideñas sólo se empezaron a celebrar a partir de la Edad Media, y fueron los papas de aquella época quienes fijaron la fecha en el 25 de diciembre, precisamente para que los fieles prestasen menos atención a las fiestas paganas del solsticio de invierno y más a las celebraciones religiosas. Incluso el típico árbol de navidad tiene un origen celta.
El solsticio de invierno es el día más corto del año. Esto es así porque se trata del momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz. Este momento era considerado por muchas culturas como inicio del año, y ese es el motivo de las celebraciones.
En la cultura celta, la festividad del solsticio de invierno recibía el nombre de Yule. El Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo.
En Escandinavia existía la tradición de celebrar el Yule con bailes y fiestas. También se sacrificaba un cerdo en honor de Frey, dios del amor y la fertilidad, que según la creencia controlaba el tiempo y la lluvia.
Durante la festividad de Yule era tradicional quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.
Los antiguos celtas creían que el árbol representaba un poder, y que ese poder protegía y ayudaba al árbol. Los bosques sagrados servían como templo a los germanos.
Para los galos, la encina era un árbol sagrado sobre el que los druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado.
Esta tradición, heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad.
Los Celtas, sus costumbres y el árbol de Navidad: La mayoría de los eruditos concuerdan en que la Iglesia católica, fijó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo, más por razones sociales que por asunto de fe, pues tal como se sabe, esa fecha correspondía a la festividad pagana romana que honraba el nacimiento del sol. La Iglesia católica adoptó el criterio de que era apropiado perpetuar una festividad cuyo propósito era honrar el nacimiento de Cristo. Por lo tanto, en el concilio de Tours, celebrado el 567 dC, se proclamó que los 12 días comprendidos entre Navidad y la Epifanía constituían una época festiva sagrada.

El árbol de Navidad es de origen celta, que señala el nacimiento o renacimiento, el despertar de Wotan crucificado 9 días en el fresno Yggdrasil, para obtener el conocimiento de las runas y ser liberado como un nuevo dios. La tradición del árbol lleno de dulces también tiene su asidero en tradiciones paganas. El dar alimentos a los duendes y seres espirituales que visitan la casa, es la comunidad del hombre pagano con su espiritualidad, con su lado.

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