domingo, 28 de octubre de 2012

Libros para morirse... de miedo


1. "Los mitos de Cthulhu", de H.P. Lovecraft

Hagan paso al rey: Howard Phillips Lovecraft. Con él renació un género de gritos, de pasos en el silencio. Casas malditas, cementerios vivientes, fantasmas macabros, dieron paso a libros malditos, muertos vivientes que escapan del submundo del terror y seres extraterrestres llegados para acabar con la humanidad.
Lovecraft y su extraordinaria herencia a la sombra de los mitos de Cthulhu -ese círculo que encierra a los también fabulosos Robert Bloch, Robert E. Howard, August Derleth y Clark Ashton Smith-, aparcaron la mirada gótica y expusieron a la intemperie del terror toda la dimensión "cósmica".
Hay una literatura de horror, caos y espanto antes y después de Lovecraft, que reunió en un mismo género terror y ciencia ficción, bajo la advocación de un ser inmemorial e indescriptible, llegado hace eones a la Tierra desde el espacio exterior, y que yace dormido en el fondo del océano.
Basta una cita de "La llamada de Cthulhu" (1928), uno de sus relatos más famosos: "No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes".
Y seguía: "Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas".
Las que surgen en "La sombra sobre Innsmouth", por ejemplo. O, algunos relatos sobrenaturales: "La criatura tras la puerta", "Las montañas de la locura", "El grito", "Dogon", "Polaris", etc. Quizás fue la encarnación de Al Azif Alahazred. Quién sabe.O como dice Houellebecq, "yuxtaposición de lo minucioso y lo ilimitado, de lo puntual y lo infinito".

2. "Narraciones extraordinarias": Edgar A. Poe

El alcohol fue su alimento de su imaginación, el billete de ida a ese mundo de ultratumba que ilustran sus escritos. El camino más directo al infierno sobre el cual tanto escribió. Con láudano o sin él, con alcohol o sin él, Poe triunfó, aunque su vida no fuera más que un desacato a la razón.
Sea o no cierta la tesis de Borges: "La neurosis de Poe le habría servido para renovar el cuento fantástico, para multiplicar las formas literarias del horror". La cuestión es que "el mundo imaginario que creó para eludir su mundo real" perdura, y de qué modo. Poe es punto de partida, junto a Lovecraft, de la narrativa de terror tal como la conocemos hoy y aún sigue siendo insuperable.
En estas "Narraciones extraordinarias" no sólo se da buena muestra, como con "El escarabajo de oro", por ejemplo, de la destreza narrativa del autor de "El cuervo", el poema más tenebroso de la historia. También es punto de partida de la tradición de la novela negra que ha llegado hasta nuestros días, con "Los asesinatos de la calle Morgue" y en el detective Dupin.
Y, sobre todo, reúne clásicos inmortales, escritos entre 1830 y 1846, como "La caída de la casa Usher", "Ligeia", "El entierro prematuro", "El corazón delator", "La máscara de la muerte roja", "William Wilson" o "El gato negro". Es decir, la muerte, el recuerdo, el amor, el odio, la violencia, la belleza, el miedo, la culpa o la locura, ante una realidad que, como escribió Carlos Fuentes, es "un sueño enfermo".

3. "Drácula": Bram Stoker

Obra maestra indudable, por fin la novela se sitúa al frente de la literatura del miedo, con uno de los grandes subgéneros habidos y por haber: los vampiros. Es sobradamente conocido que un psicópata decimonónico, Vlad Tepes, inspiró a Stoker, pero no lo es tanto que bebió de otras fuentes literarias, y tan lejanas.
Por ejemplo, la famosísima novela de Sheridan le Fanu,"Carmilla", una referencia para los amantes de las crónicas vampíricas -antecedente de Ann Rice, por supuesto-, versión femenina con indudable poso lésbico.
De ahí sacará, entre otras cosas, Stoker el atisbo sexual que hay tras el ansia de sangre de Drácula, más allá de la sífilis rampante que, al final, acabó con él; y que hacía que la necesidad de sangre no sólo una urgencia del conde de Transilvania, el gran mito de la literatura anglosajona, con infinidad de secuelas.
Pero Stoker es, aunque no lo parezca, más que "Drácula". Firmó una ingente cantidad de obras, entre novelas y cuentos. Bien es verdad que un tanto irregulares, pero entre las que sobresalen algunas joyas, como "El entierro de las ratas" o "La dama del sudario", en donde reescribe la fórmula de Drácula.
Los "Cuentos de Medianoche" exigen, no obstante, la variedad de las composiciones, eso sí, siempre góticas, del autor irlandés. "Los seres que llamamos vampiros existen. Algunos de nosotros tenemos pruebas irrefutables de ello". El profesor Van Helsing, ya sabía que el mito no moriría. Ah, la sangre de los lectores.

4. "Libros de sangre": de Clive Barker

Que el discípulo esté antes que el maestro podría parecer una herejía. Pero no: literariamente no lo es. Barker, en cualquier caso, poco tiene que ver con Stephen King. Barker es el ídolo contemporáneo del cabo del miedo.
5. "Cuentos pavorosos": Guy de Maupassant
Los clásicos se despiertan en el cementerio. Un maestro absoluto del género breve sale de su tumba y escribe: "Aquí reposa Jaques Olivant, fallecido a la edad de cincuenta y un años. Amaba a los suyos, fue honrado y bondadoso, y murió en la paz del Señor".
6. "Soy leyenda": Richard Matheson
El cine y la novela de terror son dos artes y un destino. Pero cuándo daño ha hecho la gran pantalla, por ejemplo, a Matheson, convirtiendo una obra maestra en un acontecimiento vulgar. Afortunadamente, como Robert Neville, sobrevive, aunque sea -no lo voy a decir- en un mundo de vampiros.

7. "La feria de las tinieblas": Ray Bradbury

Bradbury, uno de los grandes de la ciencia ficción, casi le basta "Crónicas marcianas", quizás por ello a muchos le cuesta encasillarlo en las novelas de terror. Porque él, a diferenciaas de Matheson, por ejemplo, no cruza, sino que mantiene bien diferenciados los géneros.
8. "Psicosis": Robert Bloch
Entallada en la memoria colectiva por la película, apenas se sabe que Joseph Stefano y Alfred Hitchcock, con la ayuda del propio Robert Bloch (1917-1997), siguieron letra a letra para el guión la novela de uno de los grandes maestros del terror, la ciencia ficción y, más desconocido, de la novela policíaca.

9. "John Silence, investigador de lo oculto": Argernon Blackwood

El género del terror es muy dado al relato, más que a la novela.La tensión, el eje sobre el que gira la ruleta del miedo, es difícil de sostener. Hay formidables autores que han dominado el cuento -Maupasant, sin ir más lejos, como también Argenon Blackwood-, género matriarcal, por tanto, de la literatura de terror, pero que se han perdido en la novela.
10. "It": Stephen King
¿Qué hacer con Stephen King? Irregular y prolífico, el autor norteamericano ha firmado, en cualquier caso, una serie de obras que han de estar en cualquier lista, por todos los lectores que han dado al género. Salen unas cuantas: "Cementerio de animales", "El resplandor", "El misterio de Salem's Lot", "Misery", "Carrie"...
Y un epílogo para Halloween...
¿Sólo diez obras maestras? ¿Pero y los fantasmas? Están en decadencia. Hay que mirar, como siempre, atrás. Hacia Edward Benson y "La habitación de la torre. 13 cuentos de fantasmas". O, ufff, el olvidadísimoWilliam Hope Hodgson y, por ejemplo, "Los piratas fantasmas".








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